La inteligencia artificial generativa ha cambiado la forma de crear campañas: hoy una empresa puede lanzar anuncios con avatares, voces clonadas, testimonios sintéticos, imágenes retocadas o vídeos hiperrealistas. Pero esa facilidad también abre una nueva zona de riesgo: usar la imagen, la voz o la identidad de una persona sin consentimiento claro, sin control contractual o sin revisión previa.
Para una pyme, el problema no es solo una posible reclamación legal. Es la pérdida de confianza. Una campaña percibida como engañosa, invasiva o poco transparente puede dañar la reputación digital de la marca en cuestión de horas.
La reforma del derecho al honor pone el foco en la IA
El debate ya está en la agenda legislativa. El Gobierno ya ha remitido al Congreso la reforma de la Ley Orgánica de protección civil del derecho al honor, la intimidad y la propia imagen, con el objetivo de adaptarla a fenómenos como los deepfakes, la explotación no autorizada de voz o imagen mediante IA y determinados contenidos de «true crime».
El Ministerio de Justicia ya había avanzado que la nueva regulación considera ilegítimo usar la voz o la imagen de una persona sin autorización con fines publicitarios o comerciales mediante IA o tecnologías similares. También recuerda que compartir imágenes en redes sociales no significa que terceros puedan reutilizarlas libremente en otros canales.
La idea de fondo es clara: devolver a las personas el control sobre su imagen, su voz y su identidad digital.
Agencias y marcas: una responsabilidad compartida
Llas agencias y profesionales del marketing ya no solo crean campañas. Crean activos digitales: vídeos, copies, automatizaciones, avatares, piezas con IA, testimonios, creatividades dinámicas y contenidos sintéticos.
Eso exige una nueva responsabilidad. No basta con que una campaña sea creativa o viral, debe poder demostrar quién autorizó el uso de una imagen, qué alcance tenía ese consentimiento, qué herramientas se utilizaron, quién revisó el contenido y qué garantías contractuales existen entre cliente, agencia, proveedores y colaboradores.
En otras palabras: impacto, sí. Pero con consentimiento, trazabilidad y seguridad jurídica.
Qué deberían revisar las pymes antes de lanzar campañas con IA
Antes de publicar una campaña que use imagen, voz, vídeos, avatares o contenidos generados con IA, conviene revisar al menos cuatro puntos: consentimiento específico para el uso previsto, contratos con agencias y proveedores, identificación de contenidos sintéticos cuando proceda y conservación de evidencias sobre aprobaciones, versiones y fuentes utilizadas.
También es recomendable contar con un protocolo interno de uso de IA generativa y un plan de respuesta ante incidentes reputacionales: retirada de contenidos, comunicación de crisis, preservación de prueba digital y acciones legales si fuera necesario.
La creatividad necesita control
La IA ofrece enormes oportunidades para el marketing de las pymes, pero improvisar puede salir caro. La reputación digital se protege antes de publicar, no cuando la crisis ya está circulando.
En Tecnolawyer ayudamos a las empresas a usar IA en marketing sin improvisar: con contratos, consentimiento, trazabilidad y evidencia.
Como siempre, cuidad los datos y ¡cuidaos!


