Por un Internet seguro

A finales de enero tuvo lugar el Día Internacional de la Protección de Datos con el objetivo de promover el conocimiento entre los ciudadanos sobre cuáles son sus derechos y responsabilidades en materia de protección de datos. Este día está impulsado por la Comisión Europea, el Consejo de Europa y las autoridades de protección de datos de los estados miembros de la Unión Europea.

Los Días Internacionales son un buen mecanismo para alertar y concienciar a los ciudadanos de temas importantes que nos afectan a todos. Conocemos días por temas sanitarios, cuestiones sobre los derechos humanos, el racismo, el feminismo y tantas otras causas nobles. Pues bien, la Protección de Datos tiene su día, 28 de enero, y el Internet Seguro, también: 9 de febrero. Del primero hablamos hace unos días (ver post) y del segundo hablaremos hoy.

El Día de Internet Seguro (“Safer Internet Day”) es un acontecimiento que tiene el apoyo de la Comisión Europea y que tiene como objetivo promover un uso seguro y positivo de las tecnologías digitales, en particular, entre niños y jóvenes. No tan solo se pretende la creación de un Internet más seguro, sino mejor, para convertirlo en un espacio donde todos hagamos un uso responsable, respetuoso, crítico y creativo de la tecnología. Y dirigido en especial a niños y jóvenes, un colectivo muy vulnerable y que resulta imprescindible formarlo como futuro pilar de la sociedad.

Referente en esta materia es INCIBE (Instituto Nacional de Ciberseguridad) y su portal is4k, INTERNET SEGURA FOR KIDS. Sus programas, ayudas y campañas son imprescindibles para que todos aprendamos a navegar más seguros en Internet. INCIBE trabaja para afianzar la confianza digital, elevar la Ciberseguridad y la resiliencia y contribuir al mercado digital de forma que se impulse el uso seguro de ciberespacio en España.

Coincidente con el Día de Internet Segura, Microsoft ha publicado su informe anual que titula “Índice de Civismo En línea” en el portal dedicado a promover el civismo digital. El titular más llamativo del estudio dice que España encabeza, a nivel mundial, los fraudes, las estafas y engaños en línea. Para ser nuestra primera inclusión en el estudio, los resultados no son muy esperanzadores y tienen bastante margen de mejora. Dice también el estudio que el civismo en Internet ha empeorado desde el comienzo de la pandemia y que un 34% asegura haber recibido contacto no deseado a Internet y un 26% afirma haber sido víctima de “sexting” (El sexting es una práctica que consiste en enviar mensajes con contenido erótico a través de dispositivos tecnológicos de manera voluntaria).

Conviene concienciarnos sobre los riesgos que comporta el mal uso de la tecnología. Todo lo beneficioso que resulta en tantos ámbitos, imprescindibles a estas alturas, se nos puede volver en contra por ignorancia o exceso de confianza. No dejemos que pase.

Cuidaos!

‘Efecto Bruselas’: puñetazo de la UE sobre la mesa

En pocos días se han reunido dos hechos que guardan una estrecha relación y que son de suma importancia para los ciudadanos europeos y, me atrevo a decir, para muchos ciudadanos del mundo. Me estoy refiriendo al libro 'El efecto Bruselas' de Anu Bradford y, naturalmente, la anulación del acuerdo conocido como Privacy Shield con Estados Unidos.

Bradford sostiene que es Europa -y no Estados Unidos o China- quien domina el mundo. ¿Cómo? Gracias al Efecto Bruselas o, lo que es lo mismo, la externalización involuntaria de regulaciones a través de mecanismos globalizadores del mercado. Según la autora, este efecto acaba influyendo más en la vida de muchos habitantes del planeta que el poder económico o militar de los gigantes americanos y chinos.

Europa es un mercado único muy envidiable, entre otras cosas, por su gran poder adquisitivo. Y las empresas internacionales asumen las estrictas leyes de la UE para poder acceder y beneficiarse. Y estas empresas imponen estas reglas a sus filiales en todo el mundo con el fin de uniformar los procedimientos, aprovechar las economías de escala y reducir costes.

Y un ejemplo que avala la tesis es el Reglamento General de Protección de Datos (RGPD) que entró en vigor hace poco más de dos años. Ya escribimos entonces que era una legislación con vocación 'universal' porque que afectaba a los ciudadanos de la UE y que las empresas que quisieran tratar datos personales -imprescindibles para el tráfico económico- estaban obligadas a cumplir con la normativa. Cualquier empresa, de cualquier parte del mundo, sin excepción.

Estados Unidos ha regulado, desde siempre, de forma muy laxa la protección de datos y siempre a remolque de la UE. Hasta tal punto que Europa acaba de anular el acuerdo denominado Privacy Shield. Se trata de un acuerdo firmado hace cuatro años que permitía transferir datos personales de ciudadanos de Estados miembros europeos en Estados Unidos. La decisión de invalidar el acuerdo se basa en que la UE no confía en que la información sea tratada con las garantías pertinentes en términos de privacidad.

De las consecuencias de la decisión -tanto con respecto a las grandes tecnológicas americanas o para miles de pymes- hablaremos en otra ocasión. Hoy se trata de poner de manifiesto el puñetazo sobre la mesa de la UE, haciendo visible el Efecto Bruselas 'en materia de protección de datos. Y no será el último.

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