Opinión del experto Ricard Castellet – El Mirador de la Comunicación / La Vanguardia 16/11/19
En el sector de la publicidad, los organismos de autoregulación o la adhesión a códigos de conducta son excelentes iniciativas que permiten a las empresas establecer una relación de confianza con todos sus stakeholders: consumidores, empleados, clientes proveedores. La función de un organismo de autoregulación sectorial es, fundamentalmente, evitar y resolver los conflictos que pueden surgir, en este caso, en el ámbito de la publicidad.
Muchos son los retos que afrontamos en la publicidad engañosa: influencers, juegos en línea, plataformas de distribución, redes sociales…pero podemos confiar en que encontraremos la respuesta adecuada para proteger a los consumidores.
Podemos citar dos ejemplos muy recientes: el “Código de Conducta sobre el uso de influencers en la publicidad” elaborado por la Asociación Española de Anunciantes (AEA) y Autocontrol, y la novísima “Guía sobre el uso de cookies” de la Agencia Española de Protección de Datos. Ambos son respuestas, ciertamente oportunas y adecuadas a estas nuevas situaciones que posibilita la tecnología.